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LA NIÑA DE LAS MONEDAS

Una noche mientras la niña dormía escuchó unos ruidos en el pasillo, abrió lentamente la puerta de su cuarto para mirar el pasillo que comunicaba la habitación.

Existe una antigua casa del centro de las ciudad que se dice está encantada y cuentan que en ella hace mucho tiempo vivía una familia acomodada que tenía una hija pequeña y varias criadas a su servicio.

Una noche mientras la niña dormía escuchó unos ruidos en el pasillo, abrió lentamente la puerta de su cuarto para mirar el pasillo que comunicaba la habitaciones, un enorme, largo y oscuro corredor lleno de cuadros y enlosado.
Al final del pasillo la niña vio lo que parecía un niño de su edad levantando una de las losetas y metiendo algo dentro de un hueco en el suelo. La niña no podía creerlo, lo que vió relucir en la mano del muchacho al pasar por la tenue luz que entraba por la ventana eran monedas de oro.

Cuando el niño se fue salió y se dirigió hacia allí; entonces apareció una de las criadas con una vela enorme que también había visto lo que había pasado y quería sacar partido.
Decidieron que no dirían nada a nadie, todas las noches se acercarían y con la ayuda de la luz de la vela levantarían la loseta y sacarían las monedas hasta acabarlas. Cada noche, la niña, que por su tamaño cabía dentro, se metía por el hueco bajo la loseta e iba dando monedas a la criada, quien las iba guardando en un enorme saco. Las noches pasaban y aquel tesoro parecía no acabarse nunca. Cada noche que pasaba la vela iba consumiéndose más y más, pero las monedas seguían saliendo a pares y no querían dejarse ninguna.
Una noche en medio de su labor la vela comenzó a parpadear haciendo amagos de apagarse, la criada le dijo a la niña que saliera del hueco, que ya tenían dinero de sobra. La niña le hizo caso y abandonó el escondrijo, pero en el último momento una moneda cayó del saco al hueco y, en un acto de avaricia y sin pensárselo siquiera, la muchacha se metió de nuevo en el hueco. 

La criada intentó agarrarla pero no pudo, mientras le gritaba que por favor saliera de allí y dejara la moneda, pero en medio de ese griterío la vela terminó de apagarse. En el momento justo en que el último rayo de luz salió de la vela la loseta se cerró ante los ojos de la criada dejando a la niña dentro, fue imposible volverla a abrir nunca mas.
La criada decidió no decir nada a nadie, los padres dieron a la niña por desaparecida y el tema se fue olvidando con el tiempo. Pero aún en la actualidad dentro de esa casa se siguen oyendo por las noches los gritos de auxilio de la niña que repiten noche tras noche en el pasillo “Por favor…socorro…sáquenme de aquí…”.

 Incluso la policía ha acudido multitud de veces ante la llamada de los vecinos que oían voces pidiendo ayuda, pero al llegar al viejo caserón lo único que siempre han encontrado es una vela vieja y consumida puesta justo en el centro de una loseta…

LA DESCARNADA

La Descarnada es un espíritu vengativo que seduce a los hombres con su gran belleza y cuando se acercan a ella les revela su verdadero rostro, podrido y en descomposición hasta el punto de convertirse en un esqueleto viviente.


La versión más conocida de La Descarnada viene de El Salvador y tiene como escenario las carreteras de dicho país, sobre todo a la que va de Santa Ana a Chalchuapa. A diferencia de otras leyendas que están más ancladas en el terreno del mito, ésta permanece activa en el imaginario popular pues son muchos los individuos que han afirmado ver a la escalofriante Descarnada. La leyenda cuenta así :
En las carreteras desoladas solía aparecer una mujer de gran belleza: sola, con ropas provocativas y actitud sensual y coqueta, haciendo autoestop al borde del camino, esperando al incauto que la recogiera.


Una vez que el hombre (sólo tentaba a los hombres)-ante la oportunidad de tener una aventura con la mujer- detenía su coche y le preguntaba a dónde iba, la misteriosa mujer respondía siempre que a un sitio no muy lejano, localizado apenas a pocos kilómetros. Así, los hombres nunca dudaban en subirla; pero, ya dentro del vehículo, la mujer empezaba a mirarlos de manera provocadora, a realizar movimientos tentadores y a seducirlos.
Finalmente los inocentes hombres detenían el vehículo y comenzaban a acariciarla y a besarla, pero he allí que el deseo se tornaba en asco y el placer en terror. En efecto, la alguna vez bella dama se transformaba en una especie de asquerosa muerta viviente cuya piel se desprendía poco a poco, quedando entre las manos del hombre restos de piel y músculo. Incluso una vez que el hombre quedaba paralizado por el miedo y detenía sus caricias el proceso de descomposición y degradación continuaba hasta que la mujer se presentaba como un esqueleto viviente…
Según cuentan, todo aquel que la llegase a ver quedaba en estado de shock: confundido, incapaz de hilar palabras que pudiesen explicar lo sucedido; presa del miedo absoluto, como si acabase de despertar de la más vívida pesadilla.
No se sabe bien origen de la extraña mujer, pero muchos afirman que se trata del espíritu de una perversa hechicera.

EL PUENTE DE LOS LAMENTOS


Una de las leyendas urbanas más aterradoras y difundidas en Estados Unidos cuenta la historia de un puente, en el que si detienes tu vehículo por la noche, podrás escucharse los lamentos y llantos de un bebé. ¿Te atreverías a comprobarlo?


Tom viajaba de noche por una carretera comarcal de Ohio, era un viaje tranquilo y porque no decirlo tal vez un poco aburrido. Para entretenerse había sintonizado una frecuencia de radio en la que un loco predicador hablaba de la salvación eterna, por supuesto después de hacer una generosa donación a su iglesia. Tom solamente de escucharle se estaba poniendo enfermo, ¿cómo podía existir gente que le creyera? ¿no estaría prohibido vender productos falsos como las astillas de la cruz de Cristo o las lágrimas de la virgen María? Estaba tan indignado que casi no se dio cuenta de una jovencita que caminaba por el árcen de la carretera y le hacía gestos para que se detuviera.

Casi frenando en seco Tom detuvo su vehículo pocos metros por delante de la chica.

- Cielo, como se te ocurre caminar sola a estas horas con el frío que hace, he estado a punto de llevarte por delante con mi coche – dijo Tom mientras reducía el volumen de la radio.
- Gracias por detenerse señor, tengo mucha prisa porque mi bebé me está esperando, se me ha hecho de noche y nadie se ha detenido para ayudarme, usted debe ser la tercera persona que veo en media hora y el primero que me ayuda.
- No te preocupes, si no me desvía mucho del camino te acercaré a tu casa.

Tom no acostumbraba a recoger autoestopistas y probablemente si no hubiera estaba tan absorto con el programa de radio que escuchaba no se hubiera arriesgado a detener su vehículo para ayudar a una desconocida. En todo caso al ver la cara de preocupación de la que parecía casi una niña y escuchar la historia de que debía reunirse con su bebé se conmovió.

- Hola, me llamo Tom, no se como no te has congelado en una noche como esta – le dijo mientras le ofrecía una sonrisa.
-Muchas gracias Tom, soy Sarah, no tenía previsto caminar hasta tan tarde, realmente no estoy lejos de casa, sólo hay que llegar al próximo puente que está a un par de kilómetros, allí está mi bebé esperándome.

Tom no se atrevía a preguntarle la edad a la chica, le había dejado impresionado que nombrara dos veces a su bebé pues no aparentaba tener mas de catorce o quince años. Fijándose un poco en las ropas de Sarah se dio cuenta que probablemente perteneciera a algún tipo de congregación amish porque sus holgadas vestimentas parecían casi sacadas del siglo pasado. Estaba confuso y no sabía que tema de conversación sacar pues aunque se moría de ganas de comentar con alguien las estupideces que pregonaba en su discurso el predicador, sabía que los amish eran bastante religiosos y lo que menos pretendía era incomodar a la chiquilla. Casi sin darse cuenta se creo un incómodo silencio que duró un par de minutos hasta que…

-¡Es aquí! – dijo la chica al acercarse al puente que le había mencionado antes.

Tom redujo la velocidad del vehículo hasta que como por arte de magia, al situarse sobre el puente, el coche se detuvo solo. Las luces, la radio y la calefacción se apagaron y por más que trataba de arrancar nuevamente le resultaba imposible. Y entonces sintió algo a su izquierda…

Era como si todos los animales que habitan la noche se hubieran puesto de acuerdo para hacer un silencio absoluto, no se escuchaba nada, ni tan siquiera el viento mover las hojas de los árboles cercanos. Cuando de repente un suave llanto se empezó a oir, era como un susurro que cada vez se hacía más fuerte. Bajó la ventanilla para escuchar mejor y cuando se dio la vuelta vio que la chica ya no estaba en el asiento del copiloto.

Era verdaderamente extraño, porque no había escuchado abrirse o cerrarse la puerta de su acompañante, también le resultó raro que se fuera sin despedirse pues se había mostrado muy educada durante los escasos minutos que la había conocido. Pero lo que verdaderamente le atormentaba era ese llanto que cada vez era más intenso, como el de un bebé que lleva desatendido horas. Bajó del vehículo y se acercó al borde del puente donde parecía que se escuchaba con mayor intensidad. No había duda provenía de debajo del puente.

Tom no era un hombre valiente pero se encontraba como hipnotizado por los quejidos de lo que parecía un bebé, pensó que tal vez Sarah había bajado a atender a su hijo y por eso, con las prisas, no se había despedido, así que regresó a la entrada del puente y bajó al río por uno de los laterales.

Descendió hasta encontrarse cerca del río, el lugar del que parecía provenir el llanto. Misteriosamente, y aunque no podía ver nada, cada vez podía escuchar con más claridad el lamento del bebé, era extraño porque parecía provenir de las aguas y por más que miraba junto a su lecho no podía ver nada, pero entonces lo sintió…

Como si una fría aguja de hielo se clavara en su espalda, le sacudió un escalofrío que le dejó prácticamente petrificado. Podía notar como alguien le miraba desde el puente, una mirada fija que le helaba la sangre. Lentamente levantó la cabeza para ver quien le vigilaba y cayó al suelo de la impresión…

Colgando del puente se encontraba el cadáver de Sarah que parecía haberse ahorcado con una cuerda atada a la barandilla del puente. Sus fríos ojos de muerta le miraban fijamente, su rostro tenía una extraña mueca de dolor y su boca parecía desencajada, pero lo más aterrador estaba por llegar. Porque aunque Sarah parecía llevar varios días muerta en el lugar, empezó a moverse. Un brazo se extendió y con un dedo señaló el lecho del río.

Tom aún desde el suelo estaba tan petrificado por el miedo que no se atrevía a moverse, pero como la luz atrae a los insectos nocturnos casí sin poder evitarlo giró su cabeza hasta mirar al lugar donde apuntaba el dedo en descomposición de Sarah.

En el agua podía verse el cuerpo de un recién nacido flotando boca abajo y una vez más escuchó el llanto desconsolado.


El miedo dio camino al pánico y el terror que antes le paralizaba ahora le obligaba a correr, a correr tan rápido como podía. Subió tropezando por la cuesta por la que había descendido al cauce del río y se metió nuevamente en su coche. Pero no arrancaba y cada vez se escuchaba más cerca el llanto del niño y el lamento del espíritu de Sarah. Totalmente desesperado empezó a empujar el vehículo que, tan misteriosamente como se había apagado, se encendió solo al cruzar el puente. Subió al coche y condujo tan rápido como pudo para escapar del Puente de los Lamentos.

EL DEMONIO DE JERSEY

Es un monstruo mítico que existe entre el mundo de la verdad y las leyendas, sus avistamientos se han reportado en el sur de Nueva Jersey por más de dos siglos. Muchos son los misterios e historias que rodean el origen de esta criatura, pues a pesar de no existir pruebas de su existencia personajes ilustres como el hermano de Bonaparte quien fue rey de España aseguraron haber tenido un encuentro con esta criatura mitad dragón nacida como humano.

El origen de la leyenda del demonio de Jersey habla sobre los doce hijos de la madre Leeds, tras dar a luz a su doceavo hijo ella dijo: “Si tengo otro más sería el diablo”.

En 1735 Leeds estaba dando a luz durante una tormentosa noche, alrededor de ella, sus amigos la observaban, supuestamente la madre Leeds era una bruja y el padre del niño era el mismo Diablo. El niño nació sin complicaciones, pero después su forma cambió, el cuerpo normal del
bebe se transformó en una criatura con pezuñas, su cabeza se alargó hasta parecerse a la de un caballo, de su espalda brotaron alas similares a la de un murciélago y finalmente una cola bifurcada apareció en su parte trasera.

La criatura dejó de llorar para empezar a gruñir y gritar, el demonio recién nacido mató a la matrona que le ayudó a venir a este mundo y escapó por la chimenea, permaneció volando en círculos alrededor de las aldea y se dirigió hacia los pinos.

En 1740, residentes temerosos le pidieron al ministro local que exorcice a la criatura, tras el ritual los rumores que circularon decían que el exorcismo duraría por un siglo, pero el demonio de Jersey regresó a Pine Barrens por lo menos en dos ocasiones antes de que los cien años se cumplieran. A partir de 1890 las apariciones del demonio de Jersey se volvieron más frecuentes.

La madre Leeds fue identificada en la vida real como Deborah Leeds, quien era la esposa de Japhet Leeds, esta identificación ganó credibilidad por el hecho que Japhet nombró a todos sus doce hijos en el testamento que escribió en 1736. Esta información era compatible con la leyenda de que el demonio de Jersey era el décimo tercer hijo de Deborah y Japhet.

La leyenda del demonio de Jersey es alimentada por varios testimonios de acreditados testigos que afirman haber visto a la criatura, desde la época pre colonial hasta la actualidad, debido a que aún se reciben reportes dentro del área de Nueva Jersey, sin embargo estas cada vez son menos comunes.



Encuentros con el demonio



La historia cuenta que el héroe naval, el Comodoro Stephen Decatur visitó las fábricas de acero de Hanover en Pine Barren en 1800 para testear cañones. Un día en el campo de tiro, el comodoro se percató de una extraña pálida criatura alada volando cerca, después de apuntarle y disparar, el tiro lastimó a la criatura en una de sus alas, pero el demonio continuó volando como si nada hubiera pasado.

Años después otro importante personaje se encontró con el demonio de Jersey, el antiguo Rey de España y hermano de Napoleón, Joseph Bonaparte cazando en sus tierras a principios de 1800, poco tiempo de asentado. El noble vivía bajo el nombre del Conde de Survilliers, pero los americanos tendían a llamarlo Míster Bonaparte, quien en 1817 adquirió el titulo para una propiedad de más de 1000 hectáreas cerca de Bordentown en el rio de Delaware. Tras una cacería en Pine Barrens persiguió al demonio de Jersey, cuando reportó el acontecimiento a las autoridades, la leyenda de esta criatura ganó más credibilidad.

En 1840, tal como el ministro advirtió hace cien años, el demonio regresó y atrás de él sembró terror en la región nuevamente. Robaba ovejas, acechaba a niños que salían después del atardecer. Las personas de toda la región del sur de Jersey cerraban sus puertas y ventanas, también colgaban una linterna en el marco de sus puertas con la esperanza de ahuyentar a la criatura. A partir de este año se reportaron muchos ataques en los años siguientes, pero lo más sorprendente fue su aparición en Haddonfield, Bridgeton, quienes experimentaron una serie de apariciones entre 1859 y 1873.

Delaware Enero de 1909, el demonio de Jersey ha regresado nuevamente y miles de personas han presenciado a la criatura y sus huellas, el misterio y escepticismo se desvanece. El miedo es tan fuerte entre la población que las escuelas cerraron y sus habitantes se negaban a salir de sus casas por temor a encontrarse con la criatura.

Las noches ahora son escalofriantes, y en una de ellas el oficial de policía, James Sackville tras pasar por un callejón oscuro se percató del monstruo mientras hacía su guardia nocturna, la criatura con alas emitió un horrible grito. El miedo se apoderó de Sackville y desenfundó su revólver, pero sus disparos no acertaron a la criatura mientras esta abrió sus alas y se desvaneció en el cielo nocturno. Un nuevo caso de una figura notoria que avistó este monstruo legendario.

Una anécdota de ese mismo año es relatada por E.W. Minster un cartero de Bristol, Pennsylvania, quien afirma haberse despertado alrededor de las dos de la mañana por un extraño y sobrenatural sonido que provenía del rio de Delaware, inquieto miró por su ventana y vio lo que él describió como una gran grulla que mientras volaba emitía un curioso brillo. La criatura tenía un cuello largo estirado hacia adelante mientras volaba, delgadas alas y largas piernas traseras, esta aberración hacía una extraña combinación de sonidos y silbidos para después desaparecer en la oscuridad.

Las apariciones continuaron y el 19 de Enero de 1909, el Señor y la Señora Evans se despertaron temprano en la mañana por el sonido de un animal grande en el techo de su hogar. Los esposos lo describieron como la cara de un perro collie y la cabeza de un caballo, tenía un cuello largo, con grandes alas y patas traseras similares de la de una grulla con pezuñas de caballo, también tenía dos pequeñas garras en la parte superior de su torso. Y así como apareció de la nada, el demonio de Jersey se desvaneció nuevamente.

La criatura no regresó hasta 1927 cuando en una noche, un taxista camino a Salem se detiene a cambiar un neumático, cuando terminó de arreglarlo su auto se sacudió violentamente. Cuando levantó la vista pudo ver una gigantesca y alada figura en el techo de su auto. El taxista dejó sus herramientas, y tras subirse corriendo al coche condujo a toda velocidad dejando el horror atrás, parando en la estación de policía de Salem para reportar lo que había sucedido.

En 1961, el demonio de Jersey acechó a dos parejas que estaban aparcadas en un auto en Pine Barrens. Las personas fueron interrumpidas cuando escucharon un chillido fuera, cuando observaron por las ventanas el techo del vehículo fue aplastado hacia adentro. Sin perder el tiempo huyeron y al poco tiempo regresaron, pero nuevamente escucharon ese chillido y vieron a una criatura volando por los árboles mientras se rompían pedazos de madera en su vuelo.


Vineland en 1987, se encontró el cadáver de un pastor alemán, el cuerpo había sido descuartizado como si hubiese estado en una explosión. El pastor fue encontrado a casi 8 metros de la cadena a la cual había sido enganchado, alrededor de lo que quedaba de él se encontraron extraños rastros que nadie supo identificar o seguir.

La última aparición del demonio de Jersey fue en 1993 cuando un guardabosques llamado John Irwin conducía por la orilla del río Mullica en el sur de Nueva Jersey. El guardabosque se asustó cuando su camino estaba bloqueado por el demonio de Jersey, el cual describió como una criatura de 1'80 de alto cubierto por un pelaje negro. Irwin comentó que él y la criatura se miraron por varios minutos antes de que esta huyese por el bosque.

El Demonio de Jersey; ¿mito o realidad? 

EL DESAFÍO

Cuenta la historia, ambientada a principios de siglo, que varios paisanos se hallaban tomando unas copas en un bar frente al Cementerio del Cerro. Bien entrada la noche, el alcohol ya había calentado los cuerpos y soltado las lenguas de unos cuantos, que envalentonados por la bebida espirituosa comenzaron a comparar su coraje y bravura. 

A uno de ellos, un poco más sobrio que los demás, se le ocurre lanzar a viva voz un desafío espeluznante, asegurando que ninguno se atreverá a realizarlo. La prueba consiste en pasar el resto de la noche sentado encima de una de las lápidas de cementerio, dejando como prueba su facón clavado allí. 
Uno de los paisanos, más valiente o más borracho que los demás, acepta el desafío y trepa –ayudado por los demás- las rejas del cementerio. Sus compinches acuerdan ir a esperarlo a la madrugada a las puertas del lugar. 

Llega la mañana y el hombre jamás aparece, por lo que los intrigados paisanos entran al cementerio a buscarlo. Lo encuentran muerto sobre una lápida, con el facón clavado sobre la misma junto a una esquina de su poncho. El hombre, al sentarse, había enterrado con su cuchillo sin darse cuenta un trozo de la tela. Cuando se quiso marchar sintió que alguien lo tironeaba de la ropa, y creyendo que un espectro reclamaba su cuerpo cayó al suelo fulminado por un ataque cardíaco, sin percatarse de que se trataba simplemente de su poncho enganchado por el cuchillo. 

Muchas son las ocasiones en las que nuestra mente nos juega un mal momento...

MAROÑAS

La historia se desarrolla muchos años atrás en la zona de Maroñas, cuando aún no se soñaba con reformar el lugar y el siglo abandonaba impertérrito sus primeras décadas. 
Cuatro amigos vuelven a pie de un cumpleaños, muy tarde en una noche fría, cuando se topan con la parte posterior del complejo de Maroñas. Cansados, deciden acortar camino saltando el muro y atravesando las instalaciones del hipódromo. 

Al avanzar en el camino, la noche comenzó a cerrarse lentamente sobre ellos. Aunque la luna brillaba, las sombras de las añejas instalaciones se alargaban y creaban conos de sombra y figuras fantasmales, entremezclándose con una niebla espesa que hacía difícil cualquier tipo de orientación. 
Detrás de esa inmensa nada generada por las sombras y la niebla, oyen un ruido amortiguado y lejano. Intermitentemente, el sonido crecía de intensidad, asemejando unos cascos de caballos. Después de cada silencio súbito, reaparecía lo que ahora era un inequívoco galope, cada vez más fuerte. 
Los cuatro amigos, asustados, advirtieron en voz alta al presunto jinete, pero cada vez que alzaban la voz el ruido callaba y surgía en otro lado. De improviso, un espantoso relinchar les heló la sangre, proveniente de un lugar indeterminado y cercano entre los jirones de niebla. El susto fue tan grande que treparon el muro más cercano con la facilidad de medallistas olímpicos, huyendo del hipódromo. 

En la calma de sus hogares, dos de los amigos, avergonzados por su pánico irracional y atribuyéndolo a la borrachera de la fiesta, deciden investigar a fondo lo sucedido. Tres noches más tarde juntan el valor para volver a cruzar el muro a la misma hora y comprobar con sus sentidos lo que realmente sucede allí. 
Al principio, la calma que reina en Maroñas en aquella noche invernal y neblinosa parece darles la razón, pero un tiempo después vuelve a surgir aquel sordo golpeteo de las herraduras. Esta vez, sin embargo, el ruido creció en violencia e intensidad a un ritmo casi demoníaco. Los cascos de caballos se multiplicaban por todas partes y relinchos salvajes lastimaban los oídos, tan cerca que uno creía posible tocar los caballos y sentir el viento provocado por sus cuerpos. Enloquecidos de miedo, los dos compañeros no atinan a otra cosa que correr desesperadamente sin rumbo alguno, perdiéndose en su camino. 

En el colmo de su horror, ciegos por el terror y la noche hermética se topan en el camino con una figura enjuta, que resulta ser el anciano vigilante del lugar. Amablemente, el sereno los tranquiliza y les pregunta qué sucede. Al escuchar la historia poca es la sorpresa del viejo, quien confiesa que ha escuchado los sonidos de los animales innumerables veces a lo largo de los años. Ante su estupor, el anciano narra que se trata de las almas de los caballos que eran gravemente lesionados en las carreras y posteriormente sacrificados por los peones, que los ahogaban en una piscina que ya no existe.

En la noches oscuras, las almas de los equinos reiniciaban la interminable carrera en la que sus cuerpos habían hallado finalmente la muerte. 

LUCES SOBRE NORUEGA

Esta vez el relato trata de avistamientos de luces sin identificar en los cielos llega desde Noruega, desde la provincia en la zona central de Tröndelag. Allí, cientos de personas pudieron observar como aparecía durante unos minutos una luz muy brillante de color verdoso, en el centro de una enorme y perfecta espiral de color blanquecino y acompañada de una larga cola de colores más azulados. Las imágenes fueron reproducidas por las cadenas de televisión y causaron asombro no solo en Noruega, sino también en todo el mundo.

El Instituto Meteorológico de Noruega se vio inundado de llamadas telefónicas que buscaban respuesta a la “tormenta de luz”. Tras las primeras hipótesis de científicos y astrónomos, se comenzó a hablar de que el origen de la luz podía provenir de un misil lanzado desde tierras rusas.

Los rusos por su parte emitían un comunicado admitiendo el lanzamiento de dicho misil:

(ABC) El Ministerio de Defensa ruso acaba de admitir el lanzamiento fallido de un misil intercontinental Bulavá desde el submarino nuclear Dmitri Donskói, una acción que coincidió en la mañana de ayer con la aparición de un potente y misterioso foco de luz que ha traído de cabeza a los noruegos. «Se ha establecido que las dos primeras etapas del cohete funcionaron normalmente, pero en la etapa siguiente, la tercera, se produjo un fallo técnico», han reconocido los militares rusos un comunicado oficial.

El misil, al que atribuyen la capacidad de burlar todos los sistemas de defensa conocidos hasta ahora, fue lanzado desde un submarino nuclear en posición de inmersión. De acuerdo con la nota del Ministerio de Defensa, la tripulación del submarino efectuó el lanzamiento según los protocolos establecidos y «sin observaciones». Sin embargo, los sistemas de control registraron irregularidades en el funcionamiento del motor. Según datos no oficiales citados por la agencia Interfax, de los anteriores once lanzamientos de prueba de misiles Bulavá (Maza), seis resultaron fallidos.

No olvidemos que la región de Trondheim se encuentra a 1400 kilómetros del supuesto lugar de lanzamiento del misil. Por otro lado, los rusos admiten que en seis ocasiones los lanzamientos han sido fallidos al igual que el misil en cuestión que supuestamente es el origen de las luces. ¿Nadie los vio en las otras ocasiones?

Y por último, los avistamientos de misiles y demás lanzamientos de objetos tecnológicos a la atmósfera se cuentan por miles a lo largo de los años y en ninguno de ellos las luces han ido acompañadas jamás de perfectas espirales como la del caso que tenemos entre manos. ¿Alguien será capaz de explicar este fenómeno de forma coherente?

En fin, quienes somos nosotros para rebatir la opinión de las autoridades noruegas y rusas.¿No?


NO MUEVAS TANTO LA CAMA.

Daniel era un niño muy inquieto, todas las noches su madre lo acostaba y arropaba muy bien después de leerle un cuento, pero cuando pasaba a revisarlo un par de minutos más tarde, la cama estaba toda revuelta, las cobijas por el suelo y él con alguna parte de su cuerpo colgando, lo acomodaba de nuevo en su sitio pero, pero a la mañana a veces lo encontraba tirado en el suelo, pensando en que no se lastimara, le pusieron barandillas alrededor de su cama.
Aprovechando la situación, Julián su hermano mayor de siete años, le dijo que le pusieran rejas para protegerlo del monstruo que vivía debajo de su cama, entonces Daniel no quiso dormir más en ella y para castigar a su hermano le cambiaron de lecho. Al día siguiente, Julián amaneció en el suelo y Daniel dormido tal como lo habían dejado. Un día Julián llegó del colegio, escuchó un leve sollozo venir del armario, creía que era su hermano pequeño y fue a buscarlo, pero al abrir la puerta se encontró con un niño al que no conocía. Este lloraba cada vez con más fuerza y no atendía a lo que Julián preguntaba, tras la insistencia, el niño extraño volteó su demacrado rostro, parecía solamente una calavera cubierta de cuero, a la cual le faltaban los ojos, y las lágrimas que lloraba no eran más que polvo. Empujó a Julián contra el suelo, mientras le reclamaba que le hubieses arrebatado su casa, abría en cada grito su boca como ningún humano puede hacerlo y entre refunfuños y chillidos le dijo al asustado niño
- no muevas tanto la cama, recuerda que vivo debajo de ella y si no me dejas dormir te tiraré al suelo como la otra noche -
Acto seguido se metió bajo el mueble y desapareció… Al menos por un rato, hasta que la noche llegó… Lo molestó Julián con sus llantos porque se negaba a dormir en esa habitación.


¿Tú, alguna vez pensaste que puede haber debajo de tu cama?

LA HABITACION

La habitación carecía de los elementos esenciales para los amantes del terror clásico. Limpia, pulcra hasta el ridículo. Ella duerme, su mente desconectada de toda realidad. La noche es apacible, cálida. La luz de la luna se derrama sobre la pared.
Pero a pesar de lo prosaico de la situación, lo ominoso se hace presente.
Primero una corriente eléctrica recorre la columna de la niña, algo que no tiene conexión con su mente, algo físico; la sacude en un espasmo violento que la arranca del sueño. Su cuerpo supo antes que su mente lo que sucedía, había algo en la habitación.
Cubierta con una manta permaneció inmóvil. Su cerebro buscaba desesperadamente un argumento que contradiga aquel miedo irracional y absurdo; pero su cuerpo no respondía a este llamado a la sensatez, se obstinaba en mantener los músculos tensos. Las fosas nasales, dilatadas para inhalar la mayor cantidad de oxígeno posible, parecían las de un animal acorralado...

"No hay nadie"...

Sus ojos recorrían la habitación con una velocidad frenética. Su mente racional estaba estancada repitiendo estúpidamente: "No hay nadie. No. Nadie". Pero esa parte del cerebro inaccesible para la mente racional estaba determinada a mantenerse alerta. Hizo un enorme ejercicio de la voluntad para tratar de dominarse, pero fue inútil.

"Enciende la luz..."

Pensó en su padre, quién ahuyentaba sus infantiles terrores encendiendo la luz del velador, haciéndola sentir un poco tonta por temer algo que sin duda...

"No la enciendas..."

Se detuvo en el momento en que su mano se estiraba hacia el interruptor

"Si la enciendes, lo vas a ver..."

Paralizado su cuerpo, sus ojos se posaron en un rincón de la habitación. Las sombras danzaban alegremente sobre la pared, en algún lugar de la noche ladraba un perro.

"Ahí está... en el rincón..."

Los segundos se estiraban en una angustia indecible. El tiempo se convirtió en algo físico, pegajoso. Ella miraba hacia el ángulo de la habitación. No parpadeaba. En un último y desesperado intento, su yo racional trató de calmarla.

"Ahí no hay nadie. Son sombras y Luna, nada más".

En ese momento le pareció que el bulto del rincón se movía, acaso captando que se dudaba de su existencia. El movimiento fue leve, apenas perceptible, pero innegable. Lo que ella podía entrever desde su posición era una figura, que bien podía ser humana, de pie en el rincón de la habitación.
En este punto algo sorprendente ocurrió en su interior. El horror no cedió, pero dejó de bloquear los procesos mentales, seguía en posesión de su cuerpo en tanto la amenaza continuase; pero liberó su consciencia para que analizara la mejor manera de salir de aquella desesperada situación. Intentó hablar, pero al principio solo pudo producir un susurro que apenas si podía oírse a los pies de la cama.

_ Marco...

Fue consciente de que había dicho el nombre de su hermano, aunque desconocía porqué a pesar de la enorme variedad de monstruos conocidos había pensado justamente en su hermano, quién siempre la había querido...

"Pensaste en él porque está muerto..."

_ Marco, ¿eres tu?_ alcanzó a decir.

La figura del rincón siguió inmóvil durante algunos instantes, luego su cuerpo se inclinó levemente hacia adelante, sacando el rostro de las tinieblas; la luz de la luna alcanzó el rostro de la figura, un segundo apenas. 
Lo suficiente como para que ella sepa que no era su hermano, sino algo infinitamente peor.
Toda resistencia se derrumbó. La figura supuraba un odio negro e inhumano que era palpable. La habitación se llenó de un hedor insoportable. Aquello que estaba en el rincón de la habitación dio un paso adelante.
Su boca se contorsionaba en una mueca que intentaba ser una sonrisa; sus ojos eran pozos negros dónde era imposible vislumbrar algún rasgo humano. Imposible discutir, imposible razonar con aquel ser que era más bien una voluntad siniestra; sin pasiones, sin deseos; sólo odio y espanto.
Ella se abandonó y se hundió en aquellos pozos negros que eran sus ojos.

El cuerpo sin vida de la niña fue encontrado a la mañana siguiente. Sus ojos miraban estúpidamente hacia el rincón de la habitación. 
Derrame cerebral, dijeron los médicos. Nadie discutió un argumento tan razonable.

El mundo es misterioso. Después de todo, ¿quién puede decir qué veremos en el instante de nuestra muerte...?

OUIJA

A continuación les dejo la historia de Sofia, una chica del barrio de la Aguada, Montevideo, Uruguay.
Ella la publico en su muro de Facebook tal cual se encuentra a continuación:

Esta historia que les quiero contar sucedió hace ya algunos años cuando cursaba la secundaria y mi hermano el bachillerato. 

Fue algo que realmente uno piensa que no puede suceder o que es solo la imaginación de la gente la que inventa este tipo de situaciones, bueno empezare con mi relato mi hermano siempre fue muy social y digo fue por que lamentablemente el ya se a marchado de este plano físico, de todas las amistades que tuvo una fue siempre especial se veía distinta a todas las demás como si algo malo cargara en su día a día.


Esta chica se hizo amiga mía y ya saben  siempre nos contábamos los últimos chismes como cualquier chica. uno de esos días en la sala de mi casa y estando presente mi hermana mayor nos confeso algo que nos dejo heladas de la impresión, desesperada no dijo que ella jugaba con la ouija y que acusa de ello todas las noches su recamara se llenaba de un olor desagradable como si algo se estuviera pudriendo le movían las cosas en su  tocador y le escribían mensajes horribles en su espejo  pero lo que mas me impresiono fueron los golpes y heridas que tenia en su cuerpo. 

Esta situación la tenia desesperada y acorralada ya que ella quería que la dejaran en paz, nos dijo que tiro la tabla pero esta cada vez que lo hacia regresaba a su recamara, la ultima vez que trato de deshacerse de ella un hombre y una niña se le aparecieron, la niña bufaba en lugar de hablar nos dijo y se reía sin parar pasado un tiempo sin encontrar salida acudió a un sacerdote que le ayudo a deshacerse de la ouija además de ayudarla espiritualmente después de todos estos sucesos paranormales deje de verla por mucho tiempo debo de decir que ella era alegre y vivas lamentablemente después de todo los sucesos que le pasaron por la curiosidad de un juego que muchos consideran inofensivo su vida no fue la misma. 


Mi amiga y la ouija me enseñaron que lo sobrenatural existe...

LOS JÓVENES DEL PANTEON

Hubo una vez dos chicos que deseaban contar una buena historia de terror. Como no encontraban nada que contar se les ocurrió la idea de internarse en el panteón.Así lo hicieron durante la madrugada para que nadie los viera. Esperaron durante un rato a ver lo que pasaba. Como nada sucedía se les ocurrió la loca idea de empezar a excavar con herramienta que encontraron en un lugar en el que se veía la tierra suelta. Aunque era obvio que se trataba de una lápida reciente su juventud los motivó a continuar con su locura. 

Como empezaban a hacer demasiado ruido los vecinos se percataron del inusual ruido, alarmados agarraron sus machetes, escopetas y piedras y buscaron sigilosamente el sitio de donde provenían aquellos extraños ruidos. 

En la oscuridad se escuchó una voz gritando: Ahí! Y se les fueron encima pensando que eran dos fantasmas malditos. Los apedrearon, los acuchillaron, los machetearon... Hubo mucho ruido y barullo en aquel cementerio aquella noche. Dos disparos de escopeta acabaron con todo el bullicio, volandoles la tapa de los sesos a cada fantasma. Solo al día siguiente se dieron cuenta de que no eran fantasmas sino gente ociosa a la que habían dado muerte. 

Aunque hubo detenidos de esos hechos a nadie se le pudo culpar directamente porque la gente del pueblo aseguraba que esos chicos eran profanadores de tumbas. Cuentan que a los chicos se les ve desde entonces atemorizando y profanando las tumbas de los nuevos difuntos de esa población, buscando a los responsables que terminaron con sus vidas.

RESULTADO DE ENCUESTA

Gracias a todas las personas que votaron en la encuesta del blog y gracias por visitar día a día el mismo.

Durante esta semana estaré publicando historias y leyendas con temática de fantasmas.

¡Gracias!

TEKE TEKE

Entre los japoneses circula una escalofriante leyenda que habla de un espíritu femenino al que le falta la mitad inferior del cuerpo. Dicen que se arrastra con las manos (terminadas en dedos largos, con garras que pueden cortar carne como mantequilla) y que se desplaza haciendo un sonido del cual recibe su nombre: “Teke Teke”.

La versión más difundida cuenta que, en vida, aquel espectro era una joven mujer, que esperaba el tren pero cayó en las vías, no tuvo tiempo de escapar de una muerte horrenda en la que su cuerpo, fue partido en dos… Muy probablemente algunos la vieron caer y no la ayudaron, ya que el Teke Teke es un fantasma que arde en ira, buscando afanosa mente compartir con cuantos pueda su amargo destino. Así, cuentan que ha empujado a personas que estaban esperando el tren, que ha atacado con sus garras dejando caras y espaldas sanguinolentas, o incluso, según los más extremistas, que es capaz de arrastrarte y lanzarte a las vías del tren o, si te la encuentras solo en alguna oscura noche, puede destrozarte y usar sus garras para dividir tu cuerpo en dos. Pero el asunto va aún mas lejos; pues, en cualquiera de los casos en que la víctima muere, la versión extrema de la leyenda afirma que se convierte en otro “teke teke” más…

¿Víctima de una mala broma?

Una teoría dice que el Teke Teke es el fantasma de una colegiala japonesa que vaga por las estaciones de tren en Japón. En vida era una chica asustadiza e impresionable, y eso la hacía blanco frecuente de bromas pesadas. Un día de verano (temporada de cigarras en Japón) esas bromas fueron demasiado lejos, y sus compañeros, viéndola que esperaba el tren con la mirada perdida, se acercaron sigilosamente por atrás y le lanzaron una cigarra en el hombro, haciéndola dar un brinco que la hizo terminar en las vias férreas, donde un veloz Shinkansen (tren de alta velocidad) la partió en dos. Desde ese día, ella pena cerca de las estaciones, buscando acabar con bromistas como los que la precipitaron a su muerte, aunque no duda en acabar con inocentes también…

SUERTE QUE NO ENCENDISTES LA LUZ

Hace unos dos años, en Buenos Aires, ocurrió un asesinato que llamó mucho la atención. Fue en un piso de estudiantes, donde vivían cuatro chicas. Una noche, dos de las chicas se fueron a sus respectivos pueblos ya que era viernes, para pasar el fin de semana. Las otras dos se quedaron en el piso. Una de ellas decidió irse a dormir al piso de una compañera de clase. Se fue dejando a la otra sola en la vivienda.

Por la noche, la que se había ido a dormir fuera se dio cuenta de que no tenía pijama y volvió al piso a recogerlo. Fue a su habitación y no encendió la luz para no “despertar” a su compañera. Cogió el pijama que estaba en el armario y se fue de nuevo.

A la mañana siguiente, cuando volvió, se dio cuenta de que la policía estaba en el piso y que los vecinos llenaban el pasillo. Se asustó mucho porque no sabía qué había pasado. Se dirigió a su habitación y vio que un “cuerpo” se encontraba en el suelo tapado con una sábana. ¡Era un cadáver! ¡Su amiga había muerto! ¿Cómo? Se puso muy nerviosa, un montón de preguntas se atropellaban en su mente y no encontraba ninguna respuesta.

La noche antes un ladrón había entrado en el piso y, estando la chica sola, la mató después de robarle el dinero que tenía. Cuando la chica protagonista fue al piso a recoger el pijama, el ladrón se encontraba en su habitación y ya había asesinado a su compañera. Dicho hombre dejó escrito en el espejo de la habitación, con pintalabios rojo: “SUERTE QUE NO ENCENDISTE LA LUZ”.